martes, 8 de enero de 2019

Valorización de forrajes en ganado lechero

Notas sobre la valorización del uso de forrajes en las dietas del ganado lechero


Joám R. Diz - Alltech Spain - Artículo publicado en Revista Tierras Ovino-Caprino Nº21


Podemos señalar como los principales vectores clave para la producción competitiva de leche que aportan robustez y resiliencia a los sistemas productivos, entre otros, la selección genética, un buen programa de cría orientado a la longevidad y a la producción vitalicia de los animales, un buen sistema de información que genere indicadores para la toma de decisiones ejecutivas, una nutrición de precisión y una producción competitiva de forrajes de calidad, es decir de alta digestibilidad con procesados óptimos.

La relación entre estos dos últimos apartados es muy estrecha, siendo los dos, aspectos factibles de ser implementados en el corto plazo y, en ambos, el espacio de gestión del ganadero es muy elevada. El ganadero puede y debe tener el control sobre la fracción forrajera de la dieta de los animales procurando la obtención de forrajes con una digestibilidad más elevada y que permitan producir más leche de una forma más eficiente, es decir, que permitan obtener más leche o más sólidos de leche por cada kilo de materia seca suministrado al animal, al mismo tiempo que se minimizan los problemas digestivos que generan patologías metabólicas, mermas productivas y bajas en las explotaciones ganaderas. Podemos concluir que la digestibilidad de la fibra es uno de los factores que más pueden influir en la rentabilidad de la explotación lechera.
Tabla 1. Composición química de un ensilado de hierba de pradera
en el estado fenológico del comienzo del espigado.

La calidad de los ensilados viene determinada por la calidad del forraje de partida, por la gestión que se haga del ensilado y por la calidad del proceso fermentativo al que ha sido sometido para su conservación. Se debe mantener el control durante todo el proceso para obtener un producto de calidad óptima, proceso que incluye una serie de etapas: cosecha, ensilado, desensilado y su uso para la alimentación animal.
Tabla 2. Composición química de un ensilado de maíz cosechado
en el estado óptimo de calidad que combina el contenido en almidón
del grano con una buena digestibilidad de la planta entera.

Prestar atención a las variedades pratenses y sus combinaciones, cereales de invierno o híbridos de maíz u otros forrajes de verano a cultivar, es de extrema importancia por su impacto en la rentabilidad de la explotación lechera. Los forrajes deben ser cosechados en su estado de madurez adecuado, integrando los dos posibles puntos de vista: el del ganadero (Kg de materia seca/Ha) y el del animal (cantidad de nutrientes/Kg de materia seca); es decir, cantidad y calidad. 

Se debe atender al estado de madurez óptimo, propio de cada especie, variedad o híbrido, integrando los siguientes aspectos: rendimiento de la cosecha, niveles de azúcares fermentables presentes, proporción fibra/almidón en el caso del cultivo de maíz, digestibilidad de la fibra, humedad del forraje a ensilar y capacidad para ser ingerido por el animal en cantidades óptimas. La ingesta del forraje va a depender del estado fisiológico del animal y de los límites físicos de llenado ruminal del animal, que se correlaciona negativamente con el contenido en FND y con el tamaño de partícula
del forraje.
Tabla 3. Esquema de la composición química de la célula
vegetal. El contenido en FND determina el valor energético
de un forraje y la ingesta de materia seca (IMS% pv = 120/
FND). Cobra relevancia la presentación física del alimento al
animal, siendo definitorio el tamaño de partícula.

Otro aspecto destacable es la decisión sobre la altura de corte de los cultivos forrajeros a cosechar, que debe combinar una solución de compromiso entre la merma de rendimientos y la incorporación de cenizas a la masa del ensilado que darán lugar a fermentaciones anómalas y pueden causar, además, problemas tecnológicos en la industria quesera por la indeseable presencia de esporas butíricas en las instalaciones, susceptibles de contaminar la leche.

En los casos de ensilados de praderas o de cereales de invierno es aconsejable un ligero pre-secado que nos incremente el porcentaje de materia seca, cuando menos al 25%, que nos libere de la exigencia de alcanzar un pH muy bajo para alcanzar la estabilidad fermentativa deseable de la masa de ensilado y, al mismo tiempo, que la humedad del ensilado no sea un limitante una correcta ingesta.

En la fase de ensilado, debemos asegurar el control de la fermentación para reducir la pérdida de cantidades apreciables de alimento y la pérdida de valor nutritivo del mismo. Para ello, se deben evitar las fermentaciones anómalas, la presencia de aire en la masa de ensilado y la presencia de aire en el desensilado. Un silo óptimo es aquel que presenta un pH bajo, una buena conservación de la proteína, minimizando el ratio NH3/Ntotal, una temperatura baja y una masa de ensilado donde existe un control efectivo de la actividad aeróbica. Esto se puede conseguir procurando obtener densidades elevadas en la masa de ensilado, ayudando a la fermentación natural con inoculantes que garanticen una buena fermentación anaeróbica y una adecuada estabilidad aeróbica en el frente de avance del silo una vez abierto, evitando la actividad de levaduras y hongos. La regla de oro es asegurar una buena compresión dinámica, un buen sellado del silo con materiales con barrera aeróbica y una adecuada compresión estática.
Tabla 4. Criterios de calidad de los ensilados de hierba. Con
una DMO 68% = 1.37 Mcal ENL/Kg MS = 0,80 UFL/Kg MS. Con
una DMO 62% = 1.25 Mcal ENL/Kg MS = 0.73 UFL/Kg MS.

Se debe prestar atención a un buen dimensionamiento y orientación del frente del silo para asegurar avances de un mínimo de 15-20 cm diarios en todo el frente del silo en épocas de temperaturas bajas y del doble en épocas de calor.

Con la popularización de los métodos de análisis nutricionales de los forrajes existentes en la actualidad, podríamos caer en el error de creer que éstos están profusa y cualitativamente bien caracterizados. Una correcta analítica de los forrajes contribuye significativamente a la rentabilidad de la ganadería lechera; por el contrario, una caracterización deficiente de los ensilados nos puede arrastrar a cometer errores considerables a la hora de formular una ración, sobre todo si la inclusión de éstos es elevada en la dieta. Huelga decir que esta premisa se verifica siempre que contemplemos los forrajes como una de las principales fuentes de nutrientes y no como un aporte de fibra grosera efectiva imprescindible para que el rumiante funcione, asignando la noble y elevada función del aporte de nutrientes exclusivamente a la fracción concentrada de las dietas animales, en vez de valorar estos últimos como una herramienta nutritiva complementaria.
Tabla 5. Criterios de calidad de ensilados de maíz. Con una
DMO 68% = 1.52 Mcal ENL/Kg MS = 0.89 UFL/Kg MS. Con
una DMO 62% = 1.39 Mcal ENL/Kg MS = 0.82 UFL/Kg MS.

En este sentido, dotarnos de métodos acreditados de cálculo de la energía neta de estos forrajes, resulta clave para la formulación de raciones para el ganado lechero; y la energía es el primer parámetro a tener en cuenta cuando se aborda una formulación. El cálculo de la energía neta de un forraje tiene una correlación muy alta con su digestibilidad, un parámetro que mide la cantidad de energía que un animal es capaz de aprovechar de un alimento determinado, por tanto, la digestibilidad de un forraje determina su valor energético como alimento.
Tabla 6. Criterios de calidad fermentativa de los ensilados.

En la actualidad la metodología NIR´s es la que se está utilizando mayoritariamente para la analítica de forrajes. Sin embargo, este método exige tener calibraciones fiables obtenidas por métodos de referencia. Y en el caso del parámetro de la digestibilidad el método de referencia es la digestibilidad in vivo o in vitro. 

Incluir una determinación in vivo de cada forraje que se envía al laboratorio para ser analizada no sería posible. Sin embargo, si incluimos en la metodología NIR´s ecuaciones de calibración con los resultados de estas determinaciones in vivo obtendremos los mejores indicadores de calidad y de valor nutricional de los forrajes.

Para el máximo aprovechamiento de los forrajes en las dietas de los rumiantes, se precisa que sean convenientemente digeridos en el rumen mediante procesos catabólicos y fermentativos que, de ocurrir en un ambiente ruminal adecuado, pueden extraer elevados niveles de energía de las dietas en forma de ácidos orgánicos volátiles que son absorbidos por las papilas ruminales y pasar al torrente sanguíneo, e incrementar las poblaciones microbianas ruminales, principal fuente de proteína digestible intestinal.
Tabla 7. Valor relativo de un forraje: un heno standard con
VRF=100 contiene (en %MS) 41% FAD y 53% FND.

También se precisa minimizar el impacto de la multi-contaminación por micotoxinas, pequeñas dosis de múltiples micotoxinas que debido a su efecto aditivo o sinérgico tienen efectos zootécnicos negativos en aspectos clave de la producción animal como son la digestión, la absorción de nutrientes, la reproducción o la eliminación de tóxicos por parte del animal. Esta multi-contaminación puede y debe ser controlada pero no va a poder ser eliminada; tiene su origen en los propios cultivos, en procesos de fermentación o henificación deficientes y en inestabilidades aeróbicas en los frentes de los ensilados.

Alltech, empresa biotecnológica líder en la obtención de aditivos para la nutrición animal, cuenta con aditivos para la alimentación de rumiantes que son de gran ayuda en el proceso de transformación de forrajes de la dieta en energía y proteína asimilables por el animal que permiten aumentar la eficiencia de los procesos digestivos ruminales y por tanto, la eficiencia de la materia seca de la ración.

Es conveniente tener en cuenta que el rumen es un fermentador inestable, sobre todo en animales de alta producción; esta inestabilidad deriva de la presencia de oxígeno en el rumen y de la producción de ácidos orgánicos volátiles derivados de la fermentación de los azúcares, de los almidones y de las fibras, que reducen el pH ruminal, afectando al desarrollo de las bacterias fibrolíticas, muy sensibles a las variaciones de pH y, por tanto, a la digestión de la fibra de la ración.

Las células de levadura viva, además de consumir oxígeno, favorecen la conversión de ácido láctico en propiónico. Además, producen pequeños péptidos que favorecen cepas específicas de bacterias. Todo ello genera un ambiente propicio en el rumen que estimula el crecimiento de las bacterias ruminales, especialmente aquellas que degradan la fibra.

YEA-SACC es una levadura viva que favorece la regulación del pH ruminal y controla el riesgo de acidosis, sustituyendo a los tampones ruminales convencionales como el bicarbonato de sodio o el óxido de magnesio, reduciendo la inclusión de cenizas en la dieta que tiene como consecuencia una mejora en la palatabilidad y un incremento de materia orgánica digestible. Es preciso, para maximizar el aprovechamiento de la dieta, una nutrición proteica de precisión que suministre proteína soluble en el rumen de una forma modulada y continua para satisfacer la demanda de la flora celulolítica.

OPTISYNC es una fuente de proteína para alimentar con precisión la flora ruminal, aumentando la síntesis de proteína microbiana, que permite incrementar la inclusión de forrajes en la dieta y su digestión, al mismo tiempo que disminuye las excretas de nitrógeno, teniendo como consecuencia un menor contenido de urea en leche, así como de nitrógeno en purines y estiércoles. Permite reducir los niveles de proteína en las dietas del ganado lechero y sustituir fuentes económicamente volátiles de proteína, como la soja o la colza. Se compone de nitrógeno no proteico, principal fuente de nitrógeno de las poblaciones bacterianas celulolíticas, de liberación modulada. También contiene enzimas amilolíticos y fibrolíticos, así como proteasas que ayudan a la digestión del material vegetal en el rumen.

MYCOSORB A+ es un adsorbente de micotoxinas de amplio espectro elaborado a base de la extracción y purificación de la capa interna de la pared celular de levaduras y algas específicas, diseñado para controlar los efectos negativos de las micotoxinas en las producciones animales. Se hace imprescindible su uso, con la obtención de retornos muy elevados, en las dietas de rumiantes, que siempre incluyen forrajes, en la mayor parte de los casos, producidos y conservados en condiciones que distan de las óptimas.