miércoles, 17 de octubre de 2018

Levaduras en alimentación de porcino

Los beneficios de las proteínas derivadas de las levaduras

Artículo de la Dra. Jules Taylor-Pickard de Alltech para la Revista SUIS (Nº 147 Mayo 2018)


Es esencial que los lechones recién destetados reciban fuentes de proteína muy digeribles. No todas las fuentes están disponibles en todas partes, a causa de las restricciones que impone la legislación. La proteína derivada de la levadura carece de efectos secundarios perjudiciales y está avalada por estudios solventes.

Los lechones de corta edad precisan una nutrición óptima que asegure un buen crecimiento y el peso al sacrificio establecido. Tradicionalmente, las proteínas de origen animal altamente digeribles, como las derivadas del plasma sanguíneo, han formado parte de las formulaciones de la dieta con ese objetivo. Sin embargo, diversos países imponen actualmente estrictas restricciones e incluso el veto absoluto al uso de este tipo de productos en el pienso. 

Si bien las proteínas de origen vegetal han sido objeto de estudio como alternativa, pueden aumentar la diarrea en los lechones a causa de los factores antinutricionales que contienen. Dichos factores comprenden:
  • Oligosacáridos viscosos.
  • Lectinas, que pueden fijarse a la pared del intestino y desencadenar reacciones antiinmunitarias.
  • Inhibidores de la tripsina, que limitan la digestión de las proteínas.
Así, por ejemplo, en ensayos en los que se suministró extracto de proteína de soja se ha observado un aumento de la incidencia de diarrea.

NECESIDAD DE PROTEÍNA DE ALTA CALIDAD

El sector porcino demanda una fuente de proteína de alta calidad que no acarree efectos secundarios perjudiciales para los animales jóvenes. El producto debe estar exento de factores antinutricionales y poseer una buena palatabilidad y digestibilidad, así como beneficios demostrados sobre el rendimiento del animal.

Durante la transición a la alimentación a base de cereales que tiene lugar durante el destete, el lechón, al igual que otras crías de mamífero, corre un riesgo considerable de padecer alteraciones digestivas. También se halla en un momento en el que la deposición de proteína en el tejido muscular es rápida. Por esta razón, el peso al destete se emplea para estimar el peso final al sacrificio. La alimentación recibida durante esta etapa reviste especial importancia, puesto que los problemas intestinales pueden alterar la digestión y reducir la asimilación de los nutrientes. Además, cualquier episodio de diarrea grave puede dañar el intestino y retrasar el crecimiento del cerdo durante las fases de crecimiento y acabado.
La suplementación del pienso con fuentes de proteína derivadas de la levadura aporta numerosas ventajas a los lechones de corta edad.

Nupro (Alltech, EE. UU.) es una fuente de proteína extraída del contenido de células de levadura. Posee un perfil equilibrado de aminoácidos y contiene una elevada proporción de inositol, glutamato y proteína hidrolizada. Es altamente digestible, por lo que puede utilizarse como alternativa a la harina de pescado y a las proteínas lácteas y, además, carece de los problemas que conllevan los derivados de proteínas vegetales.

Asimismo, la formulación es rica en nucleótidos, compuestos que desempeñan un amplio abanico de funciones fisiológicas como mantener el consumo de alimento, tal y como demostró en el año 2000 la  Dra. Hanne Maribo, experta del Centro Danés de Investigaciones Porcinas, actualmente parte de Seges. Además, los nucleótidos han demostrado tener otros beneficios para las crías de mamífero, ya que promueven el desarrollo del sistema digestivo.

Los nucleótidos resultan especialmente beneficiosos para las células epiteliales de la mucosa intestinal, donde evitan la pérdida de nutrientes a través de las débiles uniones intercelulares en el momento del nacimiento y el destete. Los nucleótidos incluyen los compuestos purínicos y pirimidínicos que constituyen los elementos estructurales básicos de las cadenas del ADN, imprescindibles para la división y la replicación de las células. Estas propiedades resultan importantes a la hora de reparar los tejidos dañados y en el mantenimiento del epitelio intestinal.

Las células epiteliales del intestino están expuestas a factores como el tránsito del alimento, que provoca que se desprendan, así como a las toxinas generadas por la actividad de las bacterias patógenas. El sistema inmunitario del lechón de corta edad es inmaduro, por lo que las células inmunitarias esenciales, como los linfocitos, necesitan los nucleótidos aportados por la dieta para proliferar. Esto es especialmente importante en el momento del nacimiento y del destete, cuando el sistema inmunitario experimenta cambios trascendentales. Los estudios han revelado que la presencia de los nucleótidos aumenta el grosor de la pared intestinal y facilita el mantenimiento del epitelio.

Diversos estudios en mamíferos han demostrado que la incorporación de nucleótidos a la dieta de animales cuyo intestino estaba dañado desencadenó el proceso de cicatrización en el plazo de cuatro días.

INOSITOL Y GLUTAMATO

La proteína derivada de la levadura contiene otros compuestos beneficiosos, como el inositol (vitamina B8) y el glutamato. El inositol es necesario en ciertas vías de señalización del cuerpo, en el mantenimiento y la reparación celular, en la movilización de las grasas y, por último, en la producción de prostaglandinas, un tipo de hormonas.

El glutamato desempeña una función importante en el suministro de energía en el intestino, mejora la palatabilidad y actúa como un neurotransmisor primordial en el sistema nervioso y el cerebro. Influye en las funciones secretora, inmunitaria y neuroendocrina del intestino, donde aumenta la eficiencia de la digestión y refuerza la salud intestinal.

Se llevaron a cabo unos ensayos en los que esta fuente de proteínas derivadas de la levadura se incorporó al pienso en un porcentaje del 3 % durante los 14 días posteriores al destete y del 1,5 % entre los días 15 y 28 posdestete, y se utilizó la haptoglobina como marcador sanguíneo del estrés oxidativo en los lechones. Los resultados mostraron que la concentración sanguínea de haptoglobina disminuyó de 0,92 mg/ml a 0,46 mg/ml en el grupo experimental.

LA DIGESTIBILIDAD DE LA PROTEÍNA EN LOS PIENSOS DE INICIACIÓN

La digestibilidad de la proteína incorporada en los piensos de iniciación para lechones es importante, puesto que la fracción no digerida acaba en el intestino terminal, donde daña la pared celular e inhibe la reabsorción de agua, lo que provoca diarrea

Los estudios preliminares, realizados en la primavera de 2001, indicaron que suministrar la fuente de proteína derivada de la levadura contribuía a reducir la incidencia de la diarrea, mejoraba la digestibilidad y reforzaba la salud intestinal y la integridad de su epitelio. Los ensayos que han comparado esta fuente proteica con la proteína plasmática a una tasa de inclusión del 5 % en piensos destinados a lechones de 7 a 31 días mostraron que reemplazar el plasma por esta fuente de proteína mejoraba el índice de conversión (IC) un 7 %. Otros ensayos posdestete que compararon la proteína de levadura (2 % en el pienso) con la suplementación con proteína plasmática demostraron que la proteína de levadura propicia una mayor tasa de crecimiento de 40 g/día hasta los 56 días tras el destete a los 28 días. 


La figura 1 muestra los resultados de un ensayo llevado a cabo en 2009 por un equipo de investigación dirigido por Ron Ball y Soenke Moehn de la Universidad de Alberta, Canadá. El estudio demostró que la digestibilidad de Nupro en los lechones de 20 a 30 días superaba el 80 %, un valor mayor que el de la proteína de alta calidad incorporada en la dieta de control. Además, este resultado se vio acompañado por un incremento del 8 % en la tasa de crecimiento de los lechones que recibieron la dieta suplementada con esta fuente de proteínas derivadas de la levadura.

ENSAYOS DE OCHO SEMANAS

En otra serie de estudios a cargo de la Dra. Hanne Maribo en 2003, realizados tras el destete durante un periodo de ocho semanas, la fuente de proteína derivada de la levadura se incorporó a la dieta a una tasa del 2,5 %. En esta serie se constató un aumento del 6,5 % en el consumo de alimento y un descenso de la mortalidad hasta el 1,4 % en contraste con el 4,8 % del grupo de control, cuyo pienso contenía suero lácteo y harina de pescado (tabla). El crecimiento de los lechones que recibieron la proteína de levadura durante todo el periodo del estudio aumentó de forma significativa en 23 g/día.


La leche en polvo es un componente habitual de las dietas de destete que facilita la transición a los piensos compuestos a base de cereales. Un ensayo realizado por los investigadores Henman y Murphy en 2009 comparó dietas formuladas con leche en polvo y con y sin suplementación con la fuente de proteína derivada de la levadura al 4 %. Los lechones que recibieron la proteína de levadura en dietas sin leche en polvo presentaron 2,7 kg más de peso (25,8 respecto a 23,1 kg) y un IC menor (1,31 respecto a 1,42).

Se realizaron 30 estudios diferentes en los que los lechones recibieron dietas suplementadas con la fuente de proteína derivada de la levadura. Teniendo en cuenta todos los datos disponibles, se observó que la respuesta media consistía en un incremento de la tasa de crecimiento del 3,9 %, un IC un 3,1 %  menor y un consumo de alimento un 1 % superior (figura 2). Estas cifras equivaldrían a un peso al sacrificio 4 kg mayor, como demostró el Dr. Paul Groenewegen, de Alltech, en 2007.

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