jueves, 14 de junio de 2018

Consumo de pasto

Es innegable que la composición del pasto es importante, pero la cantidad consumida es probablemente aún más importante en lo que concierne al nivel de producción de leche de la vaca. 

Como es sabido, los factores que influyen en el consumo son diversos, pero se pueden resumir con una ecuación sencilla y útil como la descrita por Leaver (1981):
“Consumo REAL = Consumo POTENCIAL – factores limitantes alimentarios – factores limitantes ambientales”

El consumo potencial viene determinado por el peso de la vaca y el nivel de producción láctea, mientras que los factores limitantes alimentarios comprenden la disponibilidad del pasto, su calidad y el ensuciamiento del mismo, junto con los posibles efectos derivados de la alimentación suplementaria. Los factores limitantes ambientales engloban la meteorología y la duración del día, que condicionan el tiempo disponible para que el ganado pueda pastar libremente. 

En condiciones óptimas de manejo del pastoreo rotacional se pueden llegar a lograr consumos de pasto del orden de 16 a 18 kg diarios de materia seca por vaca, equivalentes a menudo a más de 100 kg de pasto fresco, cifras que son capaces de traducirse en una producción de leche por vaca de 25 a 30 litros diarios, además de cubrir las necesidades de mantenimiento y gestación.

Con todo, en la práctica se acepta que semejantes niveles de consumo y de producción láctea sólo son posibles en condiciones óptimas de pastoreo y durante breves períodos, en la primavera y principios del verano, en las condiciones de las Islas Británicas. Cuando las condiciones meteorológicas empeoran, la hierba suele adquirir más peso húmedo a causa de la mayor abundancia de agua en su composición y agua superficial, y tanto el consumo de pasto como la producción de leche suelen disminuir considerablemente con respecto al óptimo aceptado. A medida que avanza la estación de pastoreo, el consumo suele descender, pues tanto la suciedad del pasto con tierra y excrementos como el acortamiento de los días contribuyen a reducir el tiempo de pastoreo.

Existen numerosos y detallados estudios sobre el comportamiento en pastoreo de las vacas y los factores que condicionan la ingesta de pasto. Ésta depende del tiempo de pastoreo y del ritmo y el tamaño de los bocados, factores que varían en función de las condiciones dominantes.

Así, el consumo se puede describir del modo siguiente:
Consumo de pasto (MS) = tiempo de pastoreo x ritmo de los bocados x tamaño del bocado

Con un tiempo diario de pastoreo de 600 minutos, un ritmo medio de 60 bocados por minuto y un tamaño medio del bocado de 0,4 g de materia seca, se calcula una ingesta diaria de 14,4 kg de pasto (MS) según lo establecido por Arnold (1981): “las vacas suelen pastar unas 9 horas cada día, aunque el intervalo puede ir de 7 a 12 horas”.


El ritmo varía entre 45 y 65 bocados por minuto, mientras que Philips & Leaver (1986) han señalado que la vaca está sujeta a un máximo de unos 40.000 bocados por día (11 h de pastoreo con 60 bocados por minuto). Esta circunstancia limita la capacidad de la vaca de compensar una posible reducción del tamaño del bocado por un descenso en la disponibilidad de hierba. Por su lado, el tamaño del bocado también varía notablemente, desde 0,3 a 0,7 g de MS por bocado; los bocados más grandes solo pueden lograrse cuando el rebaño dispone de hierba alta y densa propia del régimen de pastoreo rotacional.

La disponibilidad de hierba es, lógicamente, un factor decisivo en el consumo de pasto y se sabe que los niveles globales de ingesta disminuyen a medida que lo hace la altura de la hierba. Por regla general, en un sistema de pastoreo cercado se recomienda una altura de la hierba de 8 a 10 cm para las vacas de alto rendimiento. El régimen continuo y con carga fija es a menudo más eficaz, ya que las pérdidas de hierba tienden a minimizarse, pero al mismo tiempo la ingesta puede verse restringida, ya que la vaca debe pastar más tiempo o más rápido para compensar el menor tamaño del bocado asociado con la menor altura de la hierba de estos sistemas.

Por esa razón, en general se recomiendan prácticas de pastoreo racionado para las vacas de alto rendimiento (McGilloway & Mayne, 2002). De todo esto se deduce que, obviamente, varios factores pueden limitar en la práctica el consumo de pasto. Durante la primavera y a principios del verano es posible llegar a conseguir valores sumamente altos (más de 16 kg diarios de MS de pasto por vaca) siempre y cuando las condiciones sean las ideales.

Normalmente esta cifra suele ser menor (12 a 14 kg MS diarios/vaca), por mucho que la disponibilidad de pasto no suponga un problema en esa época del año. Se cree que esta reducción del consumo se debe a la pérdida de calidad del pasto, que exige a la vaca más tiempo para procesarlo. Cuando la hierba ralentiza su crecimiento, lo que suele suceder en las regiones donde el verano es cálido y seco, el consumo de pasto puede reducirse notablemente (menos de 6 kg diarios de MS por vaca) debido principalmente a una menor disponibilidad. Por último, la alimentación suplementaria también influye en el consumo de pasto.
600 minutos x 60 bocados/min. x 0,4 g de MS/bocado =14.400 g diarios de MS.
La vaca suele pastar unas 9 horas diarias, aunque el intervalo puede ir de 7 a 12 horas. El ritmo varía entre 45 y 65 bocados por minuto, aunque algunos autores han señalado que la vaca está sujeta a un máximo de unos 40.000 bocados por día (11 h de pastoreo con 60 bocados por minuto). Esta circunstancia limita la capacidad de la vaca de compensar una posible reducción del tamaño del bocado por un descenso en la disponibilidad de hierba. Por su lado, el tamaño del bocado también varía notablemente, desde 0,3 a 0,7 g de MS por bocado; los bocados más grandes solo pueden lograrse cuando el rebaño dispone de hierba alta propia del régimen de pastoreo rotacional.

Autor: Denis Dreux

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