miércoles, 23 de mayo de 2018

Vitaminas y Enfermedades Ovinas

Tanto en la oveja como en el ser humano, hay situaciones en que el aporte de vitaminas resulta imprescindible, como ante trastornos de la digestión que reducen la capacidad para fabricar y absorber las vitaminas, con el consiguiente riesgo de aparición de enfermedades.


En épocas de estrés o procesos patológicos, la necesidad añadida de vitaminas convierte en una sabia elección el suministro de correctores. Con todo, la primera prioridad debe ser el restablecimiento de la función digestiva y la segunda, paliar las causas subyacentes de las deficiencias.

La oveja absorbe las vitaminas B y la vitamina C que ella misma es capaz de fabricar si su estado de salud es bueno y su sistema digestivo funciona bien. La cantidad producida debe satisfacer sus necesidades nutricionales siempre que no haya cambios sustanciales. En aquellas situaciones en que la digestión es deficiente (enfermedades, parásitos o estrés), restituir la función digestiva además de administrar vitaminas inyectables es la forma más rápida de restablecer la salud de la oveja y tratar los procesos patológicos. Esta es una de esas raras ocasiones en que administro inyecciones: el animal no digiere correctamente el alimento, por lo que suministrar vitaminas por vía oral es una pérdida de tiempo.

Las vitaminas A, D y E son liposolubles, lo que significa que se almacenan en el organismo, a diferencia de las vitaminas del grupo B y de la vitamina C, que son eliminadas con rapidez y precisan un aporte diario.

La vitamina E, liposoluble, se considera a menudo más similar a una vitamina hidrosoluble porque no se almacena tan bien como la A y la D, por lo que puede requerir un aporte bastante regular. Por suerte el forraje suele cubrir las necesidades de esta vitamina en la oveja. No obstante, el heno almacenado pierde las vitaminas con bastante rapidez, por lo que durante los períodos prolongados de alimentación a base de heno a veces es necesario suministrar correctores vitamínicos.

La vitamina D se fabrica en la piel a través de un proceso que requiere luz solar para producir la cantidad adecuada. Durante los largos meses de invierno o en los períodos prolongados de confinamiento en alojamientos cerrados, las ovejas precisan aportes adicionales de esta vitamina.

La vitamina D es esencial para que la oveja sea capaz de asimilar minerales afines, como el calcio y el magnesio, y también el boro, un micromineral.

Por norma general, el forraje aporta las cantidades necesarias de vitamina A, aunque si en la alimentación predomina el forraje henificado, se precisa un aporte suplementario.

Una buena fuente de vitaminas A y D para el aporte oral a corto plazo es el aceite de hígado de bacalao.

También se pueden administrar cápsulas blandas de uso humano en el caso de la vitamina E o cápsulas o formulaciones líquidas de vitamina C y vitaminas del grupo B.

Las hierbas ricas en vitaminas también constituyen una buena opción, pues suponen una fuente de calidad y fácilmente digerible para la oveja. Los escaramujos de rosa (Rosa spp), las hojas de diente de león (Taraxacum officinale), el perejil (Petroselinum crispum) y las ortigas (Urtica spp) son una fuente excelente de vitaminas y minerales esenciales.

Lo ideal es que las ovejas presenten un buen estado de salud para que puedan fabricar ellas mismas las vitaminas del grupo B y, durante el invierno, los correctores minerales pueden aportar las vitaminas liposolubles que necesitan.