miércoles, 24 de enero de 2018

Minerales en Ovino III

Es importante recordar que todo debe funcionar como es debido para que la oveja esté sana y que uno de los primeros pasos en ese sentido es que la digestión sea la adecuada. Sin ella, el animal no asimilará los nutrientes que ingiere. 

Todos los minerales interaccionan entre sí, en el suelo, en la vegetación y en el cuerpo del rumiante. Y aunque se traten de forma individual, en realidad no se pueden separar con tanta facilidad.


Por muy buena que sea la calidad del alimento, los nutrientes no servirán de nada si la oveja es incapaz de digerirlos. Los herbívoros en general y los rumiantes en particular poseen un aparato digestivo muy complejo, preparado para digerir y asimilar la materia vegetal con la que satisfacen sus necesidades nutricionales. Los rumiantes son capaces de digerir un forraje basto que resulta completamente incomestible para otros mamíferos, siempre que el rumen funcione perfectamente. Los minerales desempeñan un papel clave en el buen mantenimiento de las bacterias del rumen, el elemento básico para la digestión y la asimilación de los nutrientes.


Cobalto en Ovino

El cobalto es un mineral que considero situado en la base de la pirámide. Si bien es un oligoelemento (micromineral), es vital para la salud de la flora ruminal y para asegurar la asimilación de los nutrientes. También se destina a la síntesis de la vitamina B12 (cobalamina) y es un componente importante en el metabolismo del folato. La deficiencia de cobalto desemboca en la muerte de la flora ruminal, que comporta pérdida de apetito y de peso (emaciación crónica). 

Otros síntomas incluyen hipotermia, producción de lana de mala calidad o caída de la misma, y anemia perniciosa, que no se puede distinguir a simple vista de la anemia ferropénica. Esta última puede estar relacionada con un escaso aporte de hierro, pero también de cobre, que impide la asimilación del hierro.

La deficiencia de cobalto también provoca lagrimeo.

La oveja moviliza las reservas de cobalto almacenadas en el hígado cuando precisa fabricar la vitamina B12, pero no puede destinarlas al rumen para mantener la flora bacteriana. Así pues, necesita tomarlo con regularidad por vía oral para sobrevivir. La toxicidad de este elemento en los rumiantes es un problema poco relevante si se compara con lo que sucede en otros mamíferos. El ganado ovino tolera niveles elevados que superan con mucho sus necesidades, pero no es conveniente suministrar cantidades excesivas a los corderos jóvenes, dada la inmadurez de su rumen.

Azufre en Ovino

El azufre es otro elemento crítico para la digestión, es un macromineral necesario para la producción de aminoácidos y proteínas. Es importante para la lana, la piel y el sistema nervioso.

Si la oveja no recibe la cantidad adecuada de azufre, pierde el apetito y produce una lana de mala calidad. Además, puede aumentar su vulnerabilidad a los parásitos externos (como los piojos), salivar o lagrimear.

El exceso de este elemento interfiere con microminerales como el cobre, reduce la función ruminal y hace que el aliento huela a azufre.

Muchos otros minerales son importantes para la digestión, entre ellos la sal. Tanto las deficiencias como los excesos alteran la flora bacteriana del rumen y afectan a la salud, lo que en última instancia puede acabar causando la muerte.