miércoles, 7 de junio de 2017

Suelos & cambio climático

¿Qué repercusión tiene la conservación de los suelos sobre el cambio climático?

El cambio climático representa una amenaza importante para la seguridad alimentaria mundial. Los sectores agrícolas están particularmente expuestos a los impactos del cambio climático y la variabilidad del clima; por lo tanto, los suelos son esenciales en el debate sobre cómo hacer frente al cambio climático.

Pero, antes de adentrarnos en ese debate…¿sabías que solo un 12% del suelo de la Tierra es apto para el cultivo? ¿Sabías que hacen falta más de 1,000 años para formarse naturalmente 3 centímetros de la capa superficial del suelo?

Si no sabías estos datos será importante destacar que más del 20% de los suelos en todo el mundo se han degradado por las malas prácticas agrícolas y que está en nuestras manos recuperarlos y conservarlos para lograr una agricultura sostenible de cara al futuro.

Y ahora sí, ¿cómo puede repercutir la calidad y conservación de suelos sobre el cambio climático?

Suelos manejados de forma sostenible:

  • Suponen la mayor reserva de carbono terrestre.
  • Gran potencial para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la agricultura. 
  • Aumentan la resiliencia frente al cambio climático.
  • El consumo de combustibles fósiles para la producción agrícola también se reduce considerablemente en la agricultura de conservación.
Suelos manejados de forma insostenible:

  • El carbono del suelo se libera a la atmósfera en forma de CO2 contribuyendo así al cambio climático.
  • Las malas prácticas agrarias pueden representar una grave amenaza a la seguridad alimentaria.
  • La conversión constante de pastizales y bosques en tierras de cultivo y de pastoreo ha supuesto pérdidas históricas del carbono del suelo.
  • Las emisiones de GEI de la agricultura, silvicultura y la pesca, casi se han duplicado en los últimos 50 años (1965-2015).

A falta de mayores esfuerzos para contrarrestar los efectos de las malas prácticas agrícolas sobre el calentamiento global, las emisiones de GEI podrían llegar a aumentar un 30% adicional para 2050. Lo que supondría un impacto desastroso sobre la sostenibilidad medioambiental y la producción de alimentos a nivel mundial.



¿Cómo se puede mejorar la calidad de un suelo para contribuir a la reducción del cambio climático?

1. Reduciendo la erosión del suelo con coberturas vegetales:

Un suelo fértil ayuda a las plantas a crecer al proporcionarles nutrientes, retener el agua suficiente para crecer y ofrecer el substrato para que se extiendan sus raíces. Las plantas por su parte, ya sean cultivos, hierbas, arbustos o árboles protegen y estabilizan al suelo frente a la erosión y le devuelven parte de la materia orgánica.

2. Reduciendo la huella energética:

Uno de los cambios más perceptibles para el agricultor es la disminución de energía y mano de obra agrícolas necesarias. La AC contribuye a reducir la energía agrícola necesaria para la producción agrícola hasta en un 60% en comparación con la agricultura convencional.

Esto se debe a que se eliminan la mayoría de las operaciones que requieren más energía, como la labranza. Además, la inversión en equipos, especialmente en lo relativo al número y tamaño de tractores, se reduce significativamente. Este efecto se aplica igualmente a los pequeños agricultores que únicamente utilizan trabajo manual o tracción animal.

3. Uso de maquinaria de forma adecuada:

El uso indebido y sin conocimiento de la maquinaria agrícola puede provocar degradación del suelo de cultivo. En ocasiones se emplea maquinaria de forma incorrecta llegando incluso a pulverizar el terreno y acelerando la erosión ocasionada por las adversidades climáticas. Por ello es fundamental realizar las labores de preparación del terreno en el momento adecuado y con el apero que corresponda.

4. Controlando las extracciones y aportaciones de Materia orgánica:

La materia orgánica forma complejos con los minerales de los suelos que tienen la capacidad de retener nutrientes y ponerlos a disposición de los cultivos, disminuyendo lixiviaciones y bloqueos, lo que favorece la asimilación de los nutrientes minerales. Es decir, la materia orgánica es sinónimo de fertilidad de los suelos.

Por este motivo es importante controlar el aporte de materia orgánica para favorecer la asimilación de los nutrientes minerales y por tanto la eficiencia de la fertilización mineral. Debido a que la materia orgánica del suelo disminuye por las extracciones y la mineralización, es necesario reponerla mediante la incorporación de fertilizantes orgánico.