martes, 29 de marzo de 2016

¿Están los rumiantes exentos al ataque de las micotoxinas?

Los rumiantes habían sido considerados como la especie con menor susceptibilidad ante los ataques de las micotoxinas. Esta característica se fundamentó en el funcionamiento de la flora bacteriana del rumen, ya que se considera que mantiene la capacidad de degradar e inactivar las micotoxinas (Schiefer, 1990; Fink-Gremmels, 2008). No obstante, a medida que la ciencia ha avanzado, se ha demostrado que existe una serie de micotoxinas resistentes a la degradación ruminal que causan signos clínicos, a menudo sutiles y que suelen escapar de un diagnóstico fácil y rápido.


Es importante aclarar que el rumiante no es un animal resistente a las micotoxinas, por ejemplo, toxinas como Ocra, Zea, T2 y DAS pueden ser biotransformadas por acción del fluido ruminal (Kiessling et al., 1984; Obremski et al, 2009) en metabolitos más o menos tóxicos que la micotoxina original. Estudios con DON muestran una gran resistencia (Charmley et al., 1993). Otros estudios realizados en Uruguay demuestran que la presencia de DON en las dietas de vacas deprimen la producción y modifican el contenido de grasa en la leche (Acosta et al., 2005).

Todo lo anterior posee una alta capacidad de disminuir la productividad del rebaño, impactando sobre la rentabilidad del sistema de producción con rumiantes.

El riesgo de contaminación por hongos y micotoxinas es difícil de controlar y su erradicación está lejos de la realidad, aun cuando se sigan las mejores estrategias tecnológicas, agrícolas y de manejo (Jouany, 2007) ya que existen diversos factores como las condiciones climáticas que también promueven la generación de micotoxinas.

La potencialidad de contaminación en los alimentos para rumiantes varía según el tipo de alimentación que es utilizado en el sistema de producción. Sin embargo, existe una alta probabilidad (90%) de que la contaminación provenga de los procesos en campo como pre y post cosechas (Acosta et al., 2011); originándose micotoxinas del genero Fusarium previamente a la cosecha, mientras que posterior a esta generalmente las micotoxinas pertenecen al género Aspergillus.

Los sistemas de producción de ganadería extensiva enfocan la alimentación al consumo de pastos. Mientras que la ganadería de leche se caracteriza por un sistema intensivo, en el cual la alimentación se constituye en un 70% por la suplementación con alimentos concentrados o silages, incrementándose el riesgo de exposición de micotoxinas en la dieta o producto final. La necesidad de estos métodos de alimentación surge por la selección y mejoras genéticas que se han venido realizando en los animales, donde se ha seguido un enfoque hacia la mayor producción de leche, lo cual condujo a un incremento de las cantidades necesarias de energía y fibra digestible en la dieta suministrada para lograr dichas metas de producción.

¿Cómo afectan las micotoxinas a la salud del los rumiantes?



Los efectos biológicos de las micotoxinas estarán determinados por un compendio de factores como el tipo de micotoxina, el nivel de ingestión, el tiempo de exposición a la micotoxina y el estado fisiológico del animal –los becerros tienen una menor capacidad de detoxificación de las micotoxinas debido a falta de madurez en su tracto digestivo, especialmente del rumen–. 




En tal sentido, se ha demostrado que la presencia de fumonisinas puede causar efectos hepatotóxicos y nefrotóxicos, produciéndose una disminución del consumo de alimento y letargia en los becerros (Voss et al., 2007). Así mismo, se ha determinado que esta micotoxina aun en dosis bajas (148ppm) presentes en el alimento provocan el daño hepático y deteriora la blastogénesis de los linfocitos pero sin afectar otro parámetros inmunológicos (Osweiler et al., 1993).

En términos generales incluso cuando muchas veces los síntomas no son evidenciados clínicamente, se pueden observar problemas como:

  1. Disminución del consumo de alimento, ya que la presencia de micotoxinas modifica las características organolépticas de la dieta, modificación en la flora ruminal, problemas reproductivos y disminución de la producción de leche (Yiannikoruris y Jouany, 2002).
  2. Reduce la inmunidad (Osweleir et al., 1993) pudiendo aumentar la susceptibilidad a determinadas infecciones como Listeria, Salmonella y Mycobacterium (Diez et al., 2002).
  3. Genera problemas de digestibilidad de los componentes de la dieta (Danicke et al., 2005) lo que se traduce en pérdidas de peso, reducen el crecimiento y aumentan los requerimientos de proteína en la dieta.

Los estudios demuestran que no solo la salud de los rumiantes puede ser afectada por las micotoxinas. Existe un riesgo latente de que estos residuos toxicos sean consumidos por los humanos (Yiannikoruris y Jouany, 2002) a través del consumo de  carne o leche, ya que no todos pueden ser metabolizados a nivel ruminal entre las micotoxinas; con mayores impactos sobre la contaminación de la leche encuentra las fumonisinas (Voss et al., 2007) y las aflatoxinas M1, la cual es un metabolito hidrolixado de la aflatoxia B (AFB1). Su presencia en los subproductos como la leche y la carne es directamente proporcional a la cantidad de aflatoxinas B1 ingeridas por el animal (FAO, 2004).

No obstante, las investigaciones realizadas en un periodo de 45 días por Avarid et al (2005), en vacas Holstein alimentadas con concentrado contaminado con micotoxinas (90 ppb Aflatoxina B1, 60 ppb Ocratoxina A y 35 ppb de toxina T2) demuestran que mediante el uso de Mycosorb® es posible aumentar la producción 1,48 lts/animal/día y reducir los 65% los niveles de Aflatoxinas presentes en la leche. Además, los resultados obtenidos por Devegowda et al. (2006), demuestran que Mycosorb® es efectivo aliviando los efectos adversos de las múltiples micotoxinas en las dietas para las vacas lecheras.

Métodos de control de riesgos de micotoxinas en la alimentación de los rumiantes


Las micotoxinas raramente se encuentras de manera aislada por lo que es posible que estén presentes más de una micotoxina en el producto final. Las interacciones entre micotoxinas tienen como resultado la toxicidad inesperada en los animales, además de dificultar el diagnostico de micotoxicosis y presentar un desafío para la fijación de los limites de reglamentos para la presencia de las micotoxinas. En este sentido, se hace necesario el uso de un secuestrante de amplio espectro con el objetivo de reducir la sinergia y el valor de riesgo total del alimento completo.

Existen distintos métodos que permiten reducir el riesgo de las micotoxinas en los rumiantes como los físicos, químicos y prácticas de conservación o ensilados, este ultimo método permite la conservación de los alimentos a través de procesos microbianos, extrayendo el suministro de oxigeno y reduciendo el pH mediante la producción de ácidos orgánico, condiciones que no favorecen desarrollo de hongos y micotoxinas.

No obstante, en la aplicación de dichas prácticas de conservación, donde las condiciones anaeróbicas representan un reto para la formación de micotoxinas, se han identificado más de 80 especies fúngicas diferentes en el ensilaje de maíz y heno –principalmente del genero Penicillum roqueforti, los cuales son capaces de desarrollarse bajo condiciones anaeróbicas (Berge, 2011)–.

Es por ello que cada día se incrementan los esfuerzos dirigidos a reducir o eliminar el impacto de las micotoxinas en los animales. A través del uso de métodos tecnológicos y novedosos como lo son los adsorbentes de micotoxinas, se permite de una forma natural y eficiente el control y prevención de los problemas causados por las micotoxinas. Partiendo de esta premisa, Alltech, empresa global líder en salud y nutrición animal, pone al alcance de los nutricionistas herramientas como el Programa 37+™, el cual tiene como finalidad detectar la contaminación multiple de micotoxinas, controlar y manejar los riegos. Este funciona como un radar de vigilancia, identificando el grado de contaminación y reduciendo el riesgo a través de la selección de una estrategia adecuada para su control con el uso de un secuestrante de amplio espectro en las cantidades correctas, como lo es el adsorbente de micotoxinas Mycosorb –el cual es un producto patentado y conocido por adsorber diferentes tipos de micotoxinas y disminuir los efectos adversos en los animales en producción y proteger su inversión–.


Finalmente es emitido el REQ riesgo equivalente asociado al conjunto de micotoxinas presentes en la muestra, como valores referenciales para definir el nivel de riesgo de la muestra, utilizando como referencia  los valores de riesgo establecidos por EEUU y Europa (clasificándolos en bajo, medio y alto).


Con todo lo anterior, el programa 37+ de Alltech trabaja el nuevo enfoque con el que deben ser atacadas la contaminación con micotoxinas, que se explica por la intoxicación múltiple y la sinérgica de varias micotoxinas a la vez. Ello se traduce como la cantidad equivalente tóxico que tiene acción sobre el animal, que potencia la remediación en tela de araña de un buen secuestrante y cuya acción está sujeta a la evaluación de riesgo por cuantificación de 38 micotoxinas según un semáforo de riesgo, que de acuerdo a la cantidad de cada micotoxina, evalúa el nivel de riesgo (bajo, medio y alto). Una vez detectado el riesgo, será indicado el nivel de secuestrante orgánico que es necesario utilizar según sea el caso; lo que se traduce en mayor eficiencia de uso y en un resguardo importante para su inversión.

Por Carles Rincón y Humberto Araque - Gerencia Técnica de Alltech Venezuela (Blog Alltech)