lunes, 17 de agosto de 2015

GANADERÍA: nuevas tendencias en instalaciones y alojamiento

A lo largo de las siguientes líneas se pretende poner de manifiesto una serie de cuestiones que entendemos fundamentales a la hora de plantearnos el futuro inmediato y a largo plazo de las explotaciones ganaderas actuales.

Debemos partir del hecho de que el consumidor final demanda cada vez más conocimiento sobre el producto (no sólo en términos de trazabilidad) sino también en materia de calidad y homogeneidad. 

Queremos saber qué compramos y conocer a priori las características de dicho producto. Lo cual nos lleva a producir animales de alta calidad, homogéneos entre sí y a lo largo de un determinado periodo y esto no puede llevarse a cabo sino trabajamos con una base animal muy seleccionada.

Por otra parte, dentro del mercado cada vez más globalizado, en el que estamos inmersos desde hace ya algunos años, las explotaciones ganaderas actuales y más aún las futuras, están y estarán muy influenciadas por el concepto de “economía de escala” (reducción en el coste unitario de un producto a medida que la escala de producción aumenta), lo que nos lleva a tenerlo también muy en cuenta en el diseño de los alojamientos e instalaciones.

Además de los cambios del mercado, los alojamientos e instalaciones ganaderas se encuentran sometidos, constante e incesantemente, a un continuo cambio normativo en la legislación sectorial. Por todos es sabido el caso de las gallinas ponedoras (jaulas enriquecidas a partir del 1 de enero de 2012 para todas las explotaciones que utilicen jaulas) y del porcino (alojamiento en gestación y bienestar animal a partir del 1 de enero de 2013 para todas las explotaciones).
 
Lo anteriormente expuesto afecta fundamentalmente a las explotaciones con carácter intensivo (que son las que mayoritariamente llenan nuestra cesta de la compra en el día a día). Algo menos expuestas a estos cambios de mercado se encuentran aquellas explotaciones extensivas o semi-extensivas que trabajan con una base animal de alta calidad, orientada a establecimientos o consumidores “gourmet” y comercializada en su mayor parte en forma de marcas de garantía o sellos de calidad, en las que muchas veces, su producción está vendida desde un primer momento y no sufren en la misma proporción los cambios y tendencias del mercado generalista.

Estos cambios normativos de ámbito nacional tienen un importante componente técnico y económico y en ocasiones, más aún logístico. Últimamente se están produciendo abundantes casos de explotaciones ganaderas que tienen importantes problemas para poder dar cumplimiento a dichas imposiciones, debido entre otros factores, a problemas de espacio en la parcela en que se encuentra la explotación (% de ocupación y retranqueos a linderos) y a la tremendamente heterogénea normativa urbanística del término municipal en que esté instalada (distancias a núcleos urbanos y a otras explotaciones).

La cuestión medioambiental

Otra cuestión capital sometida continuamente a análisis tanto desde las Administraciones, como de la opinión pública, es el componente medioambiental. Por si fuera poco ya no basta con producir mucho, rápido y a un coste asumible por el ganadero y repercutible al consumidor, sino que es cada vez más importante generar menos residuos (así como minimizar la contaminación visual y acústica de la explotación). Dentro de los residuos que genera una explotación ganadera quizás el más importante cuantitativamente hablando son las deyecciones, en forma de estiércol o purín.


La normativa ambiental también está inmersa en un incesante cambio, siendo cada vez más exigente en cuestiones de almacenamiento, tratamiento y gestión de las deyecciones. Todos conocimos al inicio del 2014 las consecuencias que la reforma del sector eléctrico está teniendo sobre las empresas de tratamiento de purines y que está poniendo en graves dificultades económicas a las cerca de 30 plantas de tratamiento de este tipo de residuos que a la fecha hay en España.


Sí una parte de estas empresas cesarán su actividad tendría importantes consecuencias en la gestión de este tipo de deyecciones por parte de las explotaciones ganaderas, ya que deberían incrementar su base agraria adscrita a las mismas para aplicar sobre ellas este residuo como fertilizante orgánico. Esto podría traducirse en un incremento en cuanto a la capacidad de las instalaciones destinadas al almacenamiento de las deyecciones (balsas, estercoleros y depósitos de lixiviados) y por tanto a un mayor coste en este aspecto para el ganadero, por no hablar de aquellos ganaderos que no puedan adquirir, alquilar más superficie agraria o firmar contratos con agricultores para abonar su base agraria.

No podemos pasar por alto, cuando hablemos de tendencias en el diseño y construcción de alojamientos ganaderos un aspecto fundamental como es la mano de obra. Actualmente y en un futuro a corto plazo, será cada vez más complicado encontrar mano de obra con la especialización que requiere el sector ganadero y con la disponibilidad horaria que exige. Por tanto debemos vigilar que el diseño de las explotaciones ganaderas cuide en todo lo posible la ergonomía en el trabajo y en la ejecución de las labores, la minimización de los accidentes laborales y por qué no, incentive la motivación y fidelización de la mano de obra. La convergencia de estos aspectos son los que provocan que una explotación bien diseñada, construida y manejada, pase de tener una productividad alta a excelente, consiguiendo por tanto una rentabilidad extra que podría ser nuevamente reinvertida en la explotación asegurando su supervivencia a medio plazo.


Uno de los problemas más habituales que están presentando muchas explotaciones actuales es la incapacidad de adaptación a los cambios tecnológicos, que por una parte facilitan el trabajo y la organización de la mano de obra y por otra incrementan la productividad de la explotación, sobre todos los orientados a que la base animal realice de forma autónoma mayores tareas, como puede ser el caso del robot de ordeño en explotaciones de vacuno lechero.


Futuro y exigencias del mercado

No debemos olvidar, a la hora de pensar en la viabilidad a medio y largo plazo de una determinada explotación ganadera, su nivel de versatilidad, es decir, su capacidad de reorientar sus producciones a las exigencias del mercado, tanto estacionales como en cuanto a calidad y tipo de producto. Este aspecto tendrá, con toda seguridad, una importancia primordial en la hoja de ruta a seguir por las explotaciones ganaderas que pretendan incrementar o simplemente mantener su nivel de rentabilidad.

Ya en el presente y evidentemente en un futuro a corto y medio plazo, las explotaciones ganaderas tendrán que cuidar cada vez más la imagen que proyectan ante el consumidor.


Consumidor que en su mayoría no valora los aspectos técnicos y económicos a los que ganaderos y técnicos del sector dan tanta importancia, pero que cada vez más, reclama una producción sostenible en la que el cuidado del medioambiente y el bienestar de los animales esté garantizado en los productos que adquiere.



Por todo lo anteriormente expuesto y ya para concluir, todo indica que el futuro será cada vez más exigente técnica y económicamente hablando y que aquellas explotaciones que pretendan mantener su actividad, deberán tener muy presentes conceptos como los expuestos anteriormente (economía de escala, trazabilidad, calidad, homogeneidad, selección genética, cambios normativos, requerimientos medioambientales, versatilidad, ergonomía en el trabajo de la mano de obra, imagen frente al consumidor…).

Original publicado por Alberto Encinas Escobar - Ing. Agrónomo en el portal EUROGANADERÍA.