jueves, 13 de agosto de 2015

10 claves para controlar la mastitis

La mastitis continúa siendo la enfermedad más costosa en las unidades de producción de leche debido al efecto negativo sobre muchos parámetros productivos. Los programas de control de la mastitis han sido implementados y han reducido la incidencia y la prevalencia de la infección a través de los años.

Los parámetros evaluados en el programa de salud de la ubre están siendo utilizados cada vez más por la industria de la leche, estableciendo estándares de calidad de la leche, por lo que la revisión del programa de salud de la ubre debe llevarse a cabo periódicamente, considerando los avances tecnológicos. El programa de salud de la ubre está basado en los procesos fisiológicos del ordeño y la fisiopatología de la enfermedad, así como en el manejo nutricional y fortalecimiento del sistema inmune, para una efectiva prevención y disminución del riesgo de infección.

10 claves para controlar la mastitis:

El objetivo de un adecuado control de la mastitis es disminuir y mantener bajo el nivel de infección mediante la eliminación de infecciones existentes y evitando nuevas infecciones. El control está basado en tres principios fundamentales:
  • 1. Eliminar las infecciones existentes.
  • 2. Evitar nuevas infecciones.
  • 3. Monitorear el estado de salud de la ubre.  
1. Higiene de la ubre y métodos adecuados de ordeño

Incluye la higiene de la ubre pre-ordeño, estimulación de la bajada de la leche, ordeño eficiente y desinfección de pezones post-ordeño, con la finalidad de controlar la diseminación de patógenos contagiosos y evitar nuevas infecciones por microorganismos ambientales. Las ubres sucias están asociadas con un incremento en el CCS y un incremento en la prevalencia de infección debido a patógenos contagiosos, aunque no hay una relación con infecciones por patógenos ambientales (Schreiner y Ruegg 2003).


Los procedimientos de ordeño varían entre zonas. Sin embargo, podemos mencionar algunos pasos importantes de una rutina de ordeño.

a) Establecer y mantener horarios de ordeña en un medio ambiente sin estrés, es decir, libre de gritos de personas, lo cual puede asociarse con la liberación de epinefrina que contrarresta el efecto de la oxitocina para una eficiente bajada de la leche.

b) Debemos asegurarnos que los pezones están limpios y secos antes del ordeño para reducir la población microbiana en la punta y piel del pezón, como parte de la preparación pre-ordeño, para lo cual podemos lavar, desinfectar, utilizar toallas y guantes para minimizar la contaminación entre vacas.

c) También podemos monitorear la higiene de la ubre evaluando la ubre desde atrás y dando una de las siguientes clasificaciones de suciedad en porcentaje: 1= 0 %; 2 = 2-10 %; 3 = 10-30 % y; 4 > 30% (Schreiner y Ruegg 2003).

d) Desinfección pre-ordeño del pezón, comúnmente llamada pre-sello.

e) Detectar mastitis temprana mediante despunte y exanimación de inflamación.

f) Colocar la máquina de ordeño adecuadamente, minimizar el desprendimiento de máquinas, checar vacío y evitar el sobre-ordeño.

g) Finalmente, utilizar un germicida (sellador) efectivo y seguro, el cual de manera particular es la práctica de control de mastitis más importante.

2. Instalación, función y mantenimiento apropiados del equipo de ordeño

Implica la instalación de acuerdo a las recomendaciones aprobadas, evaluar y dar mantenimiento programado a intervalos regulares. Los componentes del sistema de ordeño son: sistema de vacío, sistema de tuberías y tanque de almacén y enfriamiento. Los objetivos y funciones del sistema de ordeño son: hacer que la leche fluya del pezón mediante vacío parcial, masajear el pezón al momento que quita el efecto de un vacío continuo y evitar la contaminación de la leche durante el transporte y almacén.

El equipo de ordeño puede afectar la salud de la ubre, ya que puede acarrear microorganismos patógenos de una vaca a otra. La punta del pezón puede dañarse debido a congestión por un malfuncionamiento del equipo y por último los cambios bruscos de vacío pueden repercutir en un movimiento inverso de aire que puede provocar la entrada de patógenos (Spencer, 1989).

3. Manejo y terapia de la vaca seca

Aquí se presenta una buena oportunidad para mejorar la salud de la ubre ya que la vaca no se encuentra lactando, si bien también el inicio y final de este periodo representa un incremento del riesgo de contraer una infección (Everhart, 1986). Sin embargo, el objetivo principal del manejo de la salud de la ubre durante el periodo seco es minimizar el número de cuartos infectados al parto. El manejo de la salud de la ubre durante este periodo también incluye la eliminación de las infecciones al momento del secado, así como observar y minimizar la tasa de nuevas infecciones.

En cuanto a la epidemiología podemos decir que la incidencia es mayor durante el periodo seco con respecto al periodo de lactación, siendo la mayor susceptibilidad durante las tres primeras semanas de secado y antes del parto (Everhart, 1986).

Parte del manejo de la salud de la ubre durante el periodo para minimizar el riesgo incluye la protección de la punta del pezón debido a presencia de microorganismos patógenos y debido a que los pezones continúan abiertos incluso por varios días después del secado (Dingwell et al., 2003; Williamson et al., 1995). También incluye terapia antimicrobiana ya que elimina más del 70 % de las infecciones existentes y reduce aproximadamente el 80 % de nuevas infecciones (Berry y Hillerton, 2002).

En general, se recomienda que el procedimiento de secado incluya ordeño, uso de germicida (sellador) permitiendo que éste se seque, desinfectar la punta del pezón, infundir el contenido de una jeringa de tratamiento recomendado para vaca seca en cada cuarto y utilizar el sellador inmediatamente. También puede utilizarse sellador interno (Huxley et al., 2002).

4. Tratamiento adecuado de la mastitis durante la lactación

Se basa principalmente en la detección y tratamiento temprano de los casos de mastitis clínica como parte del programa de control de la mastitis. Para esto, buscaremos mejorar nuestro entendimiento de la epidemiología, fisiopatología y la respuesta a la terapia de los patógenos.

5. Desecho de vacas crónicas

El desecho es una medida de control de la mastitis. En general, la base de una recomendación de desecho puede llevarse a cabo basados en el registro de mastitis crónica y fibrosis severa detectada mediante palpación. La decisión de desechar una vaca también debe considerar el valor actual de cada vaca del rebaño y compararlo con el valor de una vaquilla de reemplazo (Stott y Kennedy, 1993). El reemplazo se considera como un riesgo de salud potencial, por lo tanto la bioseguridad juega un papel muy importante, para lo cual debemos conocer factores de salud relacionados con el hato de origen (historial de tanque), la vaca (análisis y examinación individual) y proteger nuestro rebaño mediante la separación o aislamiento de animales comprados.

6. Mantenimiento de un medioambiente adecuado
La exposición, entrada de la bacteria y establecimiento de la infección son influenciados por muchos factores ambientales como el manejo de la cama y del estiércol los cuales pueden tener un impacto sobre la contaminación de los pezones con microorganismos. Además, los climas extremos, densidad de población y un manejo inadecuado de la nutrición tienen influencia sobre el sistema inmune y el establecimiento de la infección. El programa de manejo de salud de la ubre está enfocado en evitar la contaminación de la punta del pezón, evitar la invasión de patógenos causantes de mastitis y evitar el establecimiento de los patógenos en la glándula mamaria.

7. Llevar un buen registro

La disponibilidad de datos confiables y objetivos es una limitante en los programas de salud. Sin embargo, para el programa de salud de la ubre los datos como CCS de tanque y de las vacas, así como los cultivos bacteriológicos son accesibles y útiles. También debe considerarse la observación del comportamiento animal y de los indicadores fisiológicos para monitorear el estado de salud (McCullough et al., 2013).

Estos datos proveen información necesaria para monitorear la salud de la ubre y tomar decisiones de manejo específicos. Las nuevas tecnologías permiten a los productores identificar la mastitis clínica en sus primeras etapas, o incluso antes de producirse cambios clínicos, lo cual brinda la oportunidad para la detección temprana de la infección y la aplicación de prácticas oportunas (Peterson-Wolf et al., 2013).

8. Monitoreo del estado de salud de la ubre

El monitoreo del estado de salud de la ubre puede llevarse a cabo mediante la implementación de un sistema efectivo que incluya:

a) El monitoreo de la salud de la ubre a nivel de explotación, considerando: CCS de la leche del tanque, el cual ya se lleva a cabo en la mayoría de las organizaciones de la industria de la leche para monitorear la calidad de la leche y estado de salud de la ubre; cultivo bacteriológico de la leche del tanque y; resumen de datos de CCS de las vacas en la explotación. Además, podemos monitorear el CCS promedio del hato en la escala lineal, el porcentaje del rebaño que sobrepasa el umbral del CCS y el porcentaje del rebaño cuyos valores de CCS cambian a través del tiempo por arriba del umbral. En cuanto al cultivo bacteriológico, la cuenta estándar que se encuentra con frecuencia es menor a 10,000 ufc/ml, aunque el objetivo puede establecerse en menos de 5,000 ufc/ml (Reneau, 1993). También debemos evaluar la incidencia de mastitis clínica en porcentaje por año, el objetivo es menos del 2 % por mes.

b) El monitoreo de la salud de la ubre de vacas individuales. Para esta evaluación existen cuatro métodos que son: cultivo de muestras de leche, valores de CCS, CMT y conductividad eléctrica.

9. Revisión periódica del programa de manejo de salud de la ubre

El programa de manejo de salud de la ubre cambia constantemente debido a cambios de las condiciones ambientales de la tecnología disponible a fin de que continúe ejecutándose de manera apropiada. Esto incluye la capacitación de nuevos empleados, ya que de lo contrario existe la posibilidad de que el programa no se implemente apropiadamente. El programa de manejo de salud de la ubre debe ser revisado periódicamente de manera objetiva y meticulosa pero simple y fácil de llevarse a cabo y deben involucrarse el dueño, veterinario y asesores.

10. Fijar objetivos con respecto al estado de salud de la ubre

Finalmente, deben establecerse las metas de comportamiento de los parámetros de salud de la ubre. Estas deben ser fácilmente medibles y deben estar aprobadas por el equipo de manejo del establo, si bien las metas en ocasiones serán los valores de referencia de la industria.

Adicional a los puntos antes mencionados, se ha estudiado a lo largo de los años la relación de incidencias de mastitis con la inmunidad y nutrición. La nutrición también juega un papel importante para el programa de salud de la ubre y en la prevención de problemas de mastitis. Un manejo nutricional inadecuado está relacionado con una baja salud de la ubre, presentándose una mayor incidencia de infecciones, exacerbando las existentes e incrementando la mastitis clínica. Dentro de los nutrientes relacionados con la salud de la ubre y resistencia a ciertos tipos de mastitis se considera la suplementación de minerales traza (Zinc, Cobre, Manganeso y Selenio).

Se ha reportado una mayor absorción y bio-disponibilidad de los minerales traza cuando se suplementan en forma orgánica, contribuyendo a un incremento en el porcentaje de fagocitosis por parte de los macrófagos (Gunter et al., 2003), disminuyendo el CCS, y la cuenta total de microorganismos (Kinal et al., 2005) mejorando consecuentemente el estado de salud de la ubre (Scaletti y Harmon, 2012). Los beneficios repercuten en un mejor estado de salud general y de la ubre que conduce a un mejor comportamiento productivo, particularmente reflejados en una mayor producción de leche.

Por Dr. Jorge E. Cruz, Gerente Técnico de Rumiantes, Alltech México