domingo, 5 de abril de 2015

El censo vacuno de la UE se tendría que reducir hasta un 50% para cumplir con el objetivo de emisiones de GEI en 2030

Un estudio ha puesto de manifiesto que para cumplir los objetivos de la UE de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 2030, el censo de vacuno de carne de la UE tendría que reducirse en un 50%. El estudio se ha llevado a cabo por el Joint Research Centre de la Comisión Europea y lleva por título "Evaluación económica de las opciones de política de mitigación de GEI en la agricultura comunitaria".

El estudio ha analizado diversos escenarios, teniendo en cuenta que las emisiones GEI del sector agrario son un 10% de las emisiones totales. En todas las opciones analizadas, para disminuir las emisiones de GEI, se precisa una reducción en la actividad agraria, especialmente en los sectores ganaderos. De los sectores ganaderos, sería el de vacuno de carne el más afectado.


Para conseguir una reducción de un 19% en las emisiones de GEI, habría que reducir la cabaña de vacuno de carne en un 31%, lo que resultaría en un 18% menos de oferta de carne. Para conseguir una reducción del 28% en las emisiones de GEI, la cabaña se tendría que reducir en un 50%, con lo que la oferta de carne caería en un 30%.
El descenso en la producción de carne sería menor que el de la cabaña debido a que los ganaderos optarían por cebar más terneros de vacas de leche, sustituyendo parcialmente a los de aptitud cárnica.


El sector de vacuno de leche se vería mucho menos afectado. El estudio estima reducciones en la cabaña láctea de entre un 6 a un 10%. La producción de leche se reduciría entre un 5 a un 9%.  
La menor reducción en la producción que en el censo sería consecuencia de un aumento de la productividad.

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¿Qué son los GEI?

Se denominan gases de efecto invernadero (GEI) o gases de invernadero a los gases cuya presencia en la atmósfera contribuyen al efecto invernadero. Los más importantes están presentes en la atmósfera de manera natural, aunque su concentración puede verse modificada por la actividad humana, pero también entran en este concepto algunos gases artificiales, producto de la industria. Esos gases contribuyen más o menos de forma neta al efecto invernadero por la estructura de sus moléculas y, de forma sustancial, por la cantidad de moléculas del gas presentes en la atmósfera.