viernes, 5 de diciembre de 2014

5 Diciembre - Día Mundial del Suelo

El 20 de Diciembre de 2013 , la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 5 de Diciembre como Día Mundial del Suelo y el 2015 como Año Internacional de los Suelos (ver resolución A/68/44DR II).

Tomó dos años de trabajo arduo por parte de todos los socios bajo el liderazgo del Reino de Tailandia y la facilitación de la Alianza Mundial por el Suelo, el informar a los miembros de los diversos comités de que el suelo es un recurso fundamental que requiere urgente atención si se desea enfrentar los retos globales actuales y futuros de la humanidad.  

El suelo, pese a su vital importancia, parece ser uno de los grandes olvidados a la hora de proteger el medio ambiente. Centramos la mayor parte de la atención en la atmósfera y el agua mientras que el suelo, sustento de la vida en la tierra, pasa desapercibido. Definido de mil formas, el suelo es la base de la agricultura y lugar de reciclado de la materia en los ecosistemas terrestres. 


Sin suelo no hay agricultura y sin agricultura ninguna civilización moderna puede sobrevivir. Muchas civilizaciones han desaparecido a lo largo de la historia tras agotar sus suelos y, pese que ahora tenemos el conocimiento suficiente para evitar esto, seguimos explotando este recurso sin darle la atención que merece. 

El suelo es pieza clave para la generación de alimentos, pero se encuentra bajo presión continua y creciente. Es un recurso limitado que se ve alterado por el uso intensivo, agotándose los nutrientes del mismo, que deben ser repuestos mediante una adecuada fertilización.

En las zonas deforestadas para la agricultura de selvas tropicales, la calidad agrícola de los suelos, pese a ser muy fértiles en un principio por la cantidad de materia orgánica de su superficie, desciende muy rápidamente, lo que hace que estas tierras se abandonen por ya no ser rentables y se deforesten nuevas zonas. El desconocimiento en el manejo de este suelo y de sus cualidades hace que al año perdamos miles de hectáreas de selva tropical, pieza clave en la lucha contra el Cambio Climático. A las pocas cosechas la zona que queda con un suelo pobre y desnudo es abandonada, tardando cientos de años en regenerarse y a merced de la erosión al no contar con ningún tipo de cubierta vegetal.

Pero no sólo el agotamiento de los nutrientes por la agricultura daña nuestros suelos. La estructura del suelo es vital para la supervivencia de las plantas, pues gracias a ella los cultivos pueden almacenar y disponer del agua. Un mal manejo del suelo destruye esta estructura de macro y microporos modificando el comportamiento del agua en él y viéndose así más afectado por inundaciones y sequías.


El último gran problema al cual se ve afectado el suelo debido a unas malas prácticas agrícolas es la contaminación. La resiliencia del suelo es elevada pero, aun así, un mal manejo de los fitosanitarios o no utilizar los productos adecuados puede contaminar el terreno de cultivo. Un terreno contaminado es un cultivo contaminado, por lo que además de los daños ambientales ponemos en peligro nuestra salud. (+info: FAO & Alltech Crop Science & Conciencia Eco).